viernes, 4 de octubre de 2013

7- Buscando un favorito

Se colocó de nuevo el pelo. Espera, ¿por qué se coloca el pelo? ¡Si sus rizos no se mueven ni con un huracán! Va, ya está listo. Álex caminaba por las calles de Barcelona, seguro y decidido. En su cartera descansaban 50 euros, que iba a utilizar ese día. Llegó al punto de encuentro con Elena. Miró la hora. Las dos menos cinco. Elena estaría por llegar. Decidió apoyarse en la fachada de un edificio y sacó su iPhone para entretenerse mientras tanto. Todo el mundo comentaba la presentación de Manu Rivas en las redes sociales, y tanto fotos como vídeos se filtraron por Internet adelante. Decidió que, en vez de mirar tweets sobre la presentación de Manu, miraría los tweets que le mandaban a él. Respondió unos cuantos y luego miró la hora. 13:59. Levantó la cabeza y miró primero a la izquierda y luego a la derecha. Y la vio caminar hacia él. Guapísima, con su melena oscura al viento. Esbozó una pequeña sonrisa y se irguió para saludarla. Elena llegó hasta él y lo saludó.

-Hola.

-Hola.

Ambos se miraron. Álex seguía con la mini sonrisa, y Elena esbozó otra.

-¿Dónde vamos a ir?- preguntó.

-Sorpresa- dijo Álex-. Bueno, ¿vamos?

-Vamos.

Los dos echaron a andar entre la multitud, camino de un lugar que solo Álex sabía.

******
 
-Barcelona tiene muchos sitios buenos, pero yo te recomiendo éste- dijo Pablo a Manu señalando el restaurante donde había comido el día anterior con sus dos mejores amigos.
 
-Tiene buena pinta, ¿qué sirven?- preguntó Manu.
 
-De todo, te va a encantar- respondió Pablo.
 
-Genial- sonrió Manu.
 
Los dos entraron, y se sentaron en una mesa cerca de la ventana, de las más bonitas. Manu cogió la carta y la miró, pensando qué pedir. Pablo, en cambio, ya sabía lo que iba a pedir.
 
-¿Qué me recomiendas?- preguntó Manu mirando los diferentes platos.
 
-A mí lo que más me gusta es el filete con patatas, lo hacen genial- respondió Pablo-. Pero también están buenos los espaguetis, los macarrones, la paella...
 
-Pido macarrones, es mi comida favorita- se decidió al fin Manu.
 
-Perfecto, pues pedimos.- Pablo levantó la mano, llamando la atención del camarero, que se acercó hasta su mesa.
 
-¿Qué desean tomar?- preguntó, sacando una libretita y un boli.
 
-Yo tomaré un filete con patatas y él unos macarrones- dictó Pablo.
 
El camarero asintió y se marchó.
 
-¿Vienes mucho por aquí?- preguntó Manu, sacando tema de conversación.
 
-Sí, de hecho vine aquí ayer- contestó Pablo, que miró hacia un lado, y vio a la camarera ex novia de Álex. No pudo aguantar una risita.
 
-¿Que pasó?- preguntó Manu curioso.
 
-¿Ves esa camarera?- Pablo señaló disimuladamente-. Ayer vine aquí con mis amigos, y es la ex de uno, tenías que verlos. Nos tomó nota y todo.
 
-¿Sí? A mí me pasa eso y no sé que haría, la verdad...
 
-No sé, solo te digo que ellos se miraban con cara de pulpo y les costaba hablar- rió Pablo.
 
Manu también rió al imaginar esa situación. Debió ser muy incómoda para ambos. Pablo miró a su acompañante, tenía la oportunidad perfecta para preguntarle eso que quería preguntarle desde que se marcharon del Camp Nou.
 
-Y bueno, ¿tu hermana qué tal?
 
******
-Clara, cada día cocinas peor- se quejó Carmen tras llevarse a la boca el primer bocado de la tortilla que Clara había preparado.
 
-¡Pues cocina tú, a ver qué tal te sale!- exclamó Clara, sentada en la mesa del comedor de su piso.
 
-Hija, no aprendo a cocinar porque no quiero, pero hasta un niño de siete años lo hace mejor que tú- replicó Carmen, echando su plato hacia delante, en señal de que no pensaba comérselo.
 
Marta contemplaba la escena divertida, sentada al lado de Clara. Las amigas empezaron a discutir sobre si Clara sabía cocinar o no. Marta comía, tranquilamente, disfrutando la tortilla de Clara, que no era perfecta, pero estaba muy rica. Estuvieron así alrededor de 10 minutos, que fue cuando Marta terminó su tortilla e interrumpió a las amigas:
 
-Estaba muy rica, Clara. Me ha encantado.
 
-Gracias- dijo Clara con una sonrisa, y luego, dirigiéndose a Carmen añadió:-. ¿Viste? ¡Estaba riquísima!
 
-Déjalo ya, ¿no ves que lo dice por quedar bien?- dijo Carmen, poniendo voz de "está más claro que el agua".
 
-Noooo, si fuera así me lo diría- replicó Carmen.
 
-Dejadlo ya, anda- interrumpió Marta riendo-. Parecéis niñas pequeñas.
 
-Siempre hemos sido así, que no te extrañe- rió Carmen.
 
-Ya, una vez en inglés nos pidieron hacer frases y dijo que yo era subnormal- dijo Clara cruzándose de brazos.
 
-Es que pedían decir verdades, ¿qué quieres que haga?- rió de nuevo Carmen.
 
<<Parecen un matrimonio>>, pensó Marta, <<fijo que cuando se casen viven juntas y con sus maridos>>.
 
******
 
Elena y Álex llegaron a un pequeño restaurante con un olor que invitaba a entrar a cualquiera que pasase por delante.

-¿Vamos a comer aquí?- preguntó Elena emocionada.

-No exactamente- respondió Álex-. Espérame aquí, vuelvo en un minuto.- Dejó a Elena en la entrada, mientras él entró y se dirigió a la cocina. Al minuto salió con una cesta cubierta por una manta de cuadros, señaló al parque en la acera de enfrente y dijo:-. Comemos ahí.

Elena sonrió. Le encantaba la idea, y la comida prometía. Cruzaron la calle y comenzaron a caminar por el parque hasta encontrar el sitio perfecto para sentarse y comer.

Álex extendió el mantel sobre la hierba, y luego dejó la mesa en el centro. Elena y él se sentaron cada uno en un lugar del mantel. Álex sacó la comida de la cesta.

-¡Que buena pinta!- exclamó Elena, al ver la comida que Álex iba sacando de la cesta.

-¿A que sí? Voy muy a menudo por allí y es de lo mejor que he probado- comentó Álex.

-Pues estoy deseando probarlo yo también.

Álex aguantó una risa. Todo con él iba con doble sentido.

-Guarro- rió Elena, que se había dado cuenta.

-¿Yo? ¡Que va! Soy un caballero- dijo Álex con una sonrisa, mientras aguantaba la risa.

-Deja ya de malpensar, anda- rió de nuevo la chica.

-Vale, vale- dijo Álex soltando un poco de la risa que se estaba aguantando.

Ambos se llevaron el primer trozo a la boca. Elena pensó que aquella comida era deliciosa.

-Está riquísimo.

-Lo sé- sonrió Álex.

-No me extraña que te encante- comentó Elena.

-Hombre, no soy el único, pero bueno- añadió Álex sonriente-. Y bueno, cuéntame algo de ti.

-Pues...- Elena empezó a pensar-. Me llamo Elena, tengo 18 años... Em... El lunes empiezo la carrera, Psicología... Soy de Girona... Y no sé que más decir.

-Bueno, está bien- dijo Álex sonriendo-. Ahora yo. A ver, soy Álex, tengo 19 años, soy futbolista y soy de Barcelona.

-Eso ya lo sabía todo- dijo Elena tomando otro trozo de aquella rica comida.

-¿Ah, sí?- se "sorprendió" Álex-. ¿Y que más sabes de mí?

-Pues que juegas en el Barça de centrocampista, con el dorsal 15, según he leído alguna vez, porque cumples un 15...

-El 15 de junio- interrumpió Álex-. ¿Eso también lo sabías?

-No, eso no- rió Elena. En realidad, sí lo sabía, pero no iba a quedar de obsesionada delante de él.

-¿Estás segura?- preguntó Álex enarcando una ceja-. Porque no lo pareces.

-Segura- afirmó Elena, esperando que colara.

-Bueeno, pero en vez de hablar de mí, cosa que ya hago bastante, háblame de ti- pidió Álex.

Elena pensó en qué decirle. Tenía que decir la verdad, pero no contar cosas que espantaran a un chico tan guapo como él.

-Pues me gusta mucho el fútbol- dijo al fin. Eso sorprendió a Álex. Él nunca había conocido a una chica así-. ¡No soy un bicho raro, eh!- exclamó Elena al ver como la miraba Álex.

-No es eso, eso es bueno- aclaró Álex-. Serás del Barça, ¿no?

-Evidentemente, si no no estaría aquí contigo.

Álex levantó ambas cejas. Se había sorprendido. Y para bien, precisamente.

-Eso está muy bien, pero como ahora me digas que tu favorito no soy yo, cojo y me marcho, ¿eh?- ironizó.

-No tengo favorito, pero podría tenerlo.

Hasta Elena se sorprendió de lo que acababa de decir. Acababa de lanzarle una indirecta.
 
******
 
hoy sábado noche, fiesta en casa de ivan. te apuntas?
 
Releyó el mensaje. No sabía si le apetecía o no, pero tenía que ir, era Julio Fernández. Él era la fiesta. No era fiesta si él no estaba. Por eso decidió ir. Respondió al mensaje de su amigo y fue hacia la estantería de su habitación a coger un poco de dinero para comer fuera. No encontró. Empezó a remover, hasta que se encontró algo que fue como una patada al corazón. Él y ella, tumbados sobre el césped. Él encima de ella, besándola con pasión, con una mano colocada en su cintura y la otra sobre el suelo para no cargar todo su peso sobre ella. Ella rodeaba su cuello con los brazos, mientras sonreía en el beso.
 
Julio recordó el momento de la foto. Recordó que ese día fue en el que Marta tuvo su primera vez. Con él. Y recordó que justo después fue la primera vez que Julio dijo "te quiero" a alguien.
 
******
 
Encendió la tele y empezó a ver los deportes. Allí salía el que sería su nuevo compañero de equipo. Jesús suspiró. Estaba con la ropa de dormir. Al igual que sus dos amigos, utilizaba un pantalón largo de chándal y no usaba camiseta. Pensó que esa noche podían hacer algo. Es decir, era sábado, no podían quedarse en casa como niños buenos. Decidió comentárselo a sus amigos luego, porque según había comprobado por sus últimas conexiones de WhatsApp, sus amigos estaban ocupados.


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